En el post anterior comenzamos a hablar sobre el proceso de adaptación a la escuela y sus implicaciones … (puedes leer el artículo completo: “El período de adaptación. Acompañamiento emocional en la escuela pública. Retos y desafíos”).

Estas reflexiones recogen mi experiencia acompañando al equipo de la Escuela Congrés Indians en la construcción de nuevas formas de acompañar los procesos emocionales de lxs niñxs y se integran dentro de los contenidos de la formación de Acompañamiento Emocional que impartimos en Senda- Educación Viva desde el año 2012.

 

Hoy queremos dar una vuelta más al tema de la adaptación y plantear una nueva reflexión sobre la forma de nombrarlo y de acompañaro.

Lxs niñxs, más allá de haber sido escolarizados previamente, pueden manifestar al inicio de curso, necesidad de ser acompañadxs por sus madres, padres o adultos referentes.

Esto puede suceder tanto en niños de P3 como también de cursos superiores, y no es algo por lo que debamos preocuparnos ni alarmarnos como madres, padres o como maestrxs. Es necesario comprender el sentido de lo que ellxs están viviendo para poderles acompañar de una forma más cercana, amorosa y cuidadosa de sus procesos emocionales.

Podemos pensar el inicio de la escuela como un tiempo de familiarización primero y luego de vinculación de lxs niñxs con los adultxs referentes de la escuela.

Cada proceso de vinculación se repite curso a curso en la medida en que lxs adultxs que acompañamos a los niñxs vamos cambiando año a año en la escuela.

Es así como año a año lxs niñxs, si bien cada vez están más familiarizados con el entorno escolar, la escuela en general, el espacio, el equipo de profesores, etc … igualmente necesitan transitar un tiempo de vinculación en cada inicio de curso.

Como desarrollábamos en el artículo anterior, el acompañamiento emocional del inicio de la escuela pasa por construir un clima de confianza tanto para lxs niñxs como para su familia, en un espacio y tiempo donde conviven en la escuela niñxs, padres, madres y maestrxs.
Este proceso, acompañado con tiempo y calma, ayuda a continuar consolidando la confianza básica en el mundo, la percepción del o la niñx de que el mundo es un lugar seguro y confiable.

Para que lxs niñxs desarrollen su confianza y no pongan en marcha sus mecanismos de supervivencia para sobreadaptarse, lxs adultxs tenemos que tener en cuenta que la base del desarrollo psico emocional y afectivo de lxs niñxs son los vínculos seguros.

Puedes profundizar en esta forma de concebir el acompañamiento emocional acercándote a la teoría del apego de John Bowlby.

Pero ¿qué implica este período de vinculación para un niñx pequeñx?

Un niñx de 3 años que comienza P3 puede llegar a sentir que le dejamos “solo” en la escuela. Esto los niñxs lo expresan literalmente así ! Y esto realmente es así si estxs niñxs no cuentan con vínculos con los adultxs que cuidarán de ellxs mientras sus padres y madres no estén allí.

Que un niñx sienta que le dejamos solx implica que pondrá todos sus mecanismos de supervivencia en marcha para sobreponerse a esa situación. Esto quiere decir que se relacionará con el o la maestrx desde su miedo o angustia a estar solx en un lugar desconocido y un lugar que puede percibir como amenazante.

En cambio si pensamos en que este mismx niñx cuente con un tiempo donde sus padres o madres le acompañen a transitar la entrada a la escuela, el acercamiento a el o la maestrx lo hará desde la curiosidad, desde el deseo por vincularse con estx adultx que le está ofreciendo un espacio nuevo, lleno de posibilidades y que le invita a disfrutarlo.

El punto de partida para vincularse puede llegar a ser muy diferente en función de cómo sea la vivencia de lxs niñxs. En un lugar será el miedo y la angustia y en otro, el deseo y la curiosidad lo que le despierte esa experiencia.

Si el miedo y la angustia como emociones displacenteras tensan y cierran tanto el cuerpo físico del niñx, como también sus emociones y su intelecto, la curiosidad, el deseo y el disfrute son las sensaciones y emociones que le abren al mundo, que refuerzan la confianza básica que le hará ir a descubrirlo. Y aquí tenemos una buena clave para pensar la relación entre emoción y aprendizaje.

Será de gran ayuda para que lxs niñxs puedan llegar a los tan anhelados aprendizajes significativos que las emociones que despierta el inicio de la escolarización sean cuidadas, acompañadas, reconocidas en su sentido y en la vivencia de cada niñx.

Hoy en día la ciencia ya ha confirmado lo que lxs pedagogxs el siglo pasado teorizaban, que no hay aprendizaje si no hay una vivencia emocional / sensorial. Y desde la psicología sabemos que si esta vivencia no es una vivencia de confianza, de apertura y de disfrute, difícilmente se podrán construir las conexiones neuronales necesarias para que esos aprendizajes sean significativos para la vida.

Por todo esto, y porque la manera de nombrar la realidad también construye nuevas realidades nos parece más interesante hablar de tiempo o período de VINCULACIÓN más que de un período de ADAPTACIÓN al iniciar el curso escolar.

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