Lola
Bosch i
Grau

Psicóloga Clínica (UAB).
Psicomotricista (AEC).
Psicoterapeuta acreditada por la FEAP.
Psicoanalista formada en la Asociación de Psicoanalistas “Apertura”: Estudio, Transmisión e Investigación en Psicoanálisis (1989-2000).
Post-graduada en Prácticas y Psicopatología Psicoanalítica.
Atención en consulta privada y como colaboradora en Hospitales de Barcelona: Sant Joan de Déu, Hospital Germans Trías i Pujol.
Actualización de la formación en “Gradiva” y en el “Espacio Clínico” de Barcelona.

De niña me apasionaba leer libros, jugar al básquet e inventarme canciones tocando la guitarra. Después de una primaria normalita ya que me costaban bastante las matemáticas, elegí letras en la secundaria y disfruté de las clases de literatura, del latín y del griego. Ya las lenguas me atraían y me resultaban fáciles, eso compensó el complejo de “cortita” por las mates. Incluso una monja cogió a mis padres recomendando que no iniciara el bachillerato. Pero otra monja me insufló la pasión por la Literatura.

Antes de la Universidad descubrí, gracias a los buenos profesores que encontré y ya fuera de la Educación Religiosa de la época, la Literatura, la Historia, y hasta las Matemáticas del C.O.U me agradaron.

Ahí capté la importancia de la función del “maestro”, de la pasión al transmitir, de cómo la motivación se contagiaba al alumno y este podía pasar de ser alguien “justito” a sacar excelentes, a sentirse excelente, a confiar en sí mismo.

Ante la elección de estudios superiores, andaba despistada entre maestra o enfermera como profesión, pero me presenté en la fila de inscripción de las Filologías (la anglosajona me sonaba muy bien) y en el último momento, zas, me pasé a la fila de la inscripción en Psicología, entonces una variante de Filosofía y Letras, en la Facultad de la Autonoma de Barcelona. Año 1974.

¿Qué me hizo cambiar de fila?
Puede que fuera la necesidad de ayudar a mi hermano mellizo, síndrome de Down y paralítico cerebral por anoxia en el parto. Su lesión en el área del lenguaje provocó que no hablara.

Los años académicos transcurrieron entre huelgas, aprobados generales, mucha política, mucha militancia, y la preocupación por elegir materias. Ir definiendo el futuro y la propia identidad era acuciante, como para todos los jóvenes.
Entré en lo primeros Colectivos Infantiles de Barcelona, en su inicio.
Más tarde, continué mi camino profesional en otros espacios de educación social, hasta mi maternidad, que me obligó a bajar el ritmo para poder estar las noches.

Ello provocó un giro en la elección profesional y de reciclaje académico, a la vez que venía el segundo hijo. La crianza me tomó un tiempo. Una pausa laboral aunque no académica.

Reemprendí el trabajo como Psicóloga de la Educación en Escuelas e Institutos mientras iniciaba mi propia terapia y me formaba en “Apertura: estudio. Transmisión e Investigación en Psicoanálisis. Realizé dos “Prácticum Clínicos” específicos en Psicopatología Psicoanalítica. Ello me permitió abrir la consulta particular el año 1991. A la par me formé en Psicomotricidad Educativa y Preventiva en la AECC que completé con una “Profundización Terapeútica” con diversos profesores y espacios de prácticas.

Así fue como fui derivando la Clínica Infantil a espacios físicos de Psicomotricidad Relacional, dentro de la metodología, conceptos y tecnicidad propuestas por el Profesor Bernard Aucouturier.
Me describo y sitúo como Psicoterapeuta, formada en Psicoanálisis y alimentada por la Psicomotricidad en la Clínica Infantil.

¿Qué cosas me apasionan actualmente?
Leer, participo en espacios de tertulia literaria y taller de escritura.
Escribir, mi voz literaria habita en la Poesía. Algunos poemas los musicalizo. Escribo artículos sobre Psicoterapia en Revistas especializadas.
El baloncesto, juego en un equipo de seniors.

No cambiamos tanto.

volver a equipo