La coherencia pedagógica la hemos de pensar más allá del aula

Cuando hablamos de línea pedagógica, nos viene a la mente una escuela coherente, con las ideas claras y un proyecto educativo firme, donde los diferentes niveles y ciclos comparten una misma metodología y formas de enseñanza-aprendizaje. Pero una escuela no es coherente solo por lo que ocurre dentro del aula o en las horas lectivas. Lo es cuando existe una continuidad real en la manera de mirar, sostener y acompañar a la infancia a lo largo de toda la jornada escolar. Sin duda, esta coherencia, construida a partir de un equipo directivo sólido, reflexivo y alineado, es una de las claves para que un proyecto de centro funcione.

Sin embargo, observamos con frecuencia la preocupación de muchas familias ante los espacios de horas no lectivas. El horario de mediodía suele estar acompañado por empresas externas o equipos de monitores que no siempre disponen de la formación ni de la información necesarias para acompañar a los niños y niñas en unas horas especialmente significativas a nivel emocional, siguiendo una línea coherente con la de la escuela.

El mediodía: una franja especialmente sensible y compleja

Y es precisamente en la franja del mediodía donde emergen las necesidades más básicas. Los niños y niñas conectan de forma especial con el hambre, el cansancio, la distensión y, en muchas ocasiones, con situaciones y conflictos que surgen del juego libre o de los cambios de ritmo y de rutinas propios de este momento del día.

Lejos de ser un tiempo “muerto” o meramente logístico, la franja del mediodía es un espacio profundamente educativo, donde se ponen en juego aspectos centrales del desarrollo como la autorregulación, la convivencia, la autonomía, la gestión del conflicto, la tolerancia a la espera o la capacidad de adaptación a contextos menos dirigidos. Además de todo lo específico del momento de la comida y de la siesta de los más pequeños y pequeñas.

El equipo de mediodía también educa

A menudo, cuando acompañamos a equipos de mediodía en procesos de reflexión y revisión de estrategias, materiales, recursos y situaciones propias de esta franja, aparece con claridad una necesidad compartida: la coordinación.

Necesitan conocer mejor a los alumnos y alumnas, entender cómo se abordan determinados aspectos dentro del aula y disponer de una visión más completa de las dinámicas y de las formas de acompañamiento que ya se están dando en la escuela. No porque el equipo de monitoraje no sepa acompañar, sino porque sostienen una franja de enorme complejidad relacional y necesitan de esta coordinación para poder hacerlo desde un marco compartido y coherente.

Coordinar para acompañar mejor

Estos espacios de coordinación entre escuela y equipo de monitoraje son imprescindibles. Poder poner sobre la mesa las situaciones que surgen, analizar las problemáticas, reflexionar conjuntamente y buscar respuestas aporta tranquilidad a los profesionales y les permite acompañar desde un lugar más seguro, coherente y respetuoso con las necesidades reales de cada niño y niña.

Es también en estos espacios donde pueden pensarse de forma conjunta situaciones muy habituales: niños y niñas que se desregulan en el patio, dificultades con el ruido o la espera, conflictos que aparecen en comedor y no en aula, o diferencias en los criterios de acompañamiento entre unos espacios y otros.

La coordinación entre equipo de mediodía, maestros/as y equipo directivo, así como el vínculo con las familias, forma parte de una educación verdaderamente integral, que tiene en cuenta todas las franjas del día. Pero esta continuidad no ocurre sola: requiere una decisión institucional clara y un liderazgo pedagógico que reconozca la franja del mediodía como parte del proyecto educativo de centro.

Sin duda, la mañana lectiva y el tiempo de mediodía marcan profundamente la experiencia diaria del niño o la niña en la escuela.

La coherencia también se construye en casa

Pero la mirada no puede quedarse ahí. ¿Qué ocurre cuando llegan a casa? ¿Qué pasa con las dudas que surgen en las familias sobre cómo acompañar un conflicto, una frustración o cómo sostener ritmos y rutinas en medio de las exigencias de la conciliación laboral?

Muchas familias necesitan comprender qué ocurre en la escuela, cómo se acompaña en el aula y también en la franja de mediodía. No para replicarlo de forma rígida, sino para poder sostener, desde su propia realidad, una cierta coherencia que permita al niño o la niña sentirse acompañado emocionalmente, respetado y entendido dentro de unas líneas básicas compartidas.

Una mirada compartida

Por ello, cobra especial sentido construir una base compartida entre todos los agentes que acompañan a la infancia a lo largo del día: familia, escuela y franja de mediodía. Todos los agentes que compartimos el día a día con los niños y niñas necesitamos avanzar en una misma dirección, construyendo un lenguaje común en torno al acompañamiento emocional, las necesidades de cada etapa y la manera de abordar las situaciones cotidianas.

Solo desde un acompañamiento verdaderamente integral, en el que estos tres agentes hayan podido reflexionar juntos y construir unas bases compartidas, es posible ofrecer una experiencia educativa sólida y coherente.

Porque la educación no se limita a lo que ocurre en el aula. Es el conjunto de vivencias a lo largo del día lo que aporta bienestar al niño o la niña. Y es esa coherencia, esa mirada compartida entre los distintos agentes educativos, la que garantiza que puedan sentirse sostenidos, comprendidos y acompañados de manera profunda y significativa.

Desde Senda creemos firmemente en esta mirada integradora. Por ello, impulsamos espacios de formación y acompañamiento dirigidos a AFAs, familias, equipos educativos y monitoraje, con el objetivo de construir, juntos, una base común que sitúe el respeto a la infancia y el acompañamiento emocional en el centro de la práctica educativa.

Si este es un tema que os interpela y queréis revisar cómo se está acompañando la franja del mediodía en vuestro centro, podéis conocer aquí nuestro trabajo de formación y acompañamiento a equipos educativos.