Ana
Samitier
Raluy

Maestra de Educación Infantil (UZ)

Formada en Psicomotricidad Preventivo-Educativa, Reeducativa y de Ayuda Terapéutica (AEC)

Formada en Trabajo Corporal Integrativo (AEC)

Participa desde 2001 en la Formación Permanente del Profesorado (DGA) Posee formación en técnicas de Expresión Corporal, Dramatización Infantil, Clown de Hospital, Teatro y Creatividad Plástica y Corporal (E. Carme Aymerich y otras)

Ha participado en el diseño de espacios infantiles de juego, así como en la creación de espectáculos de teatro para bebés (PAI)

Ana Samitier Raluy

En mi búsqueda de un lugar propio y con el deseo de explorar lo educativo desde la consideración a la infancia, me interesé en primer lugar por la Educación en la Naturaleza, formándome y trabajando como guía – intérprete de los espacios naturales. Desde la curiosidad por lo que el Arte y la Cultura podían aportar, colaboré con numerosos espacios culturales y museos municipales, realizando actividades didácticas y guías teatralizadas. Desarrollé proyectos de animación lectora y proyectos de interculturalidad para diferentes entidades públicas y privadas (Editorial Vicens-Vives, Seminario de Educación para la Paz, Circuito de Artes Escénicas Plásticas y Musicales de Aragón, Departamento Municipal de Educación y Bibliotecas…), como el programa “Paz se escribe con Arte”, junto a la narradora Cristina Verbena.

Coordiné equipos de trabajo para diversos programas educativos del Departamento de Bienestar Social y Familias y el Departamento de Educación (DGA) y participé en programas educativos y culturales de diferentes organizaciones de la ciudad, como Gusantina o EL Tranvía. Durante 14 años dirigí grupos de Dramatización Infantil, pudiendo profundizar en esta práctica, constatando el enorme potencial de una propuesta donde la espontaneidad, la creación y la comunicación infantiles eran las protagonistas. Cada persona participaba desde su lugar, desde su interés y desde su deseo. Nuestra inspiración fueron los Juegos de Expresión de Heidi Frey. Por aquel tiempo, tuve un primer contacto con la Psicomotricidad de la mano de Amparo Lamoneda.

En 1994 comencé mi formación y pronto comencé a trabajar como psicomotricista en el Centro de Práctica Psicomotriz con ella. Y ya no dejé esta práctica, toda mi actividad (teatro de calle, animación lectora en bibliotecas, actividades didácticas en museos o en la naturaleza…) se impregnó poco a poco de esta mirada y de esta manera de situarme ante las criaturas y sus familias.

Desde 2001 he atendido grupos de profesionales y equipos pedagógicos, dentro y fuera de su espacio educativo. He colaborado en múltiples cursos, seminarios y jornadas de formación del profesorado, dentro de los Planes de Formación Permanente del Profesorado de Aragón. Los temas trabajados siempre han estado relacionados con la psicomotricidad, la expresión – dramatización, la creatividad, la comunicación y el sistema actitudinal de las profesionales (contenido éste último que suscita mi máximo interés y dedicación hasta la actualidad).

En 2008, coincidiendo con el nacimiento de mi hijo, abrí “La Salita”, un espacio propio donde empecé a atender niños y niñas en una situación de dificultad, madres y padres con ganas de jugar y reflexionar, profesionales con ganas de aprender y, sobre todo, grupos educativos de familias de diferentes edades en una actividad que se ha convertido en el eje principal de mi ocupación desde entonces: la Psicomotricidad en Familia.

En la actualidad mi proyecto se desarrolla en el Espacio Bebé de Zaragoza, un equipamiento cultural municipal gestionado por la PAI (Promotora de Acción Infantil), inspirado en los Espais Familiars Municipals de Barcelona y en La Maison Verte de Françoise Dolto en París, y en cuya creación participé. Mi colaboración con la PAI se remonta a 2001, con ellos he aprendido creatividad, calle, arte y cultura en relación a la infancia. Participé en la creación de este espacio para bebés y sus familias y en la ideación de otros espacios de juego similares, su distribución espacial, los materiales… y (fundamental y principalmente) la manera de acompañarlos de los profesionales.

De esta manera y por este tiempo, movida por la curiosidad y las ganas de seguir aprendiendo y de estar en contacto con profesionales afines junto a los que aprender, me encontré con Senda y con el Acompañamiento Emocional, en la búsqueda de espacios considerados con la infancia y con sus cuidados y cuidadores.

La Psicomotricidad en Familia, actividad fundamentada sobre principios pedagógicos de la PPA (la Práctica Psicomotriz creada por Bernard Aucouturier) e inspirada y nutrida por las aportaciones de Emmi Pikler y del Instituto Loczy de Budapest, también se nutre de otras experiencias y aprendizajes, como la terapia Gestalt (que forma parte de mi trayectoria desde hace más de 20 años) y la formación en Trabajo Corporal Integrativo de la AEC y de todas las formaciones recibidas durante tantos años en l’Escola Municipal d’Expresió, Comunicació i Psicomotricitat Carmen Aymerich de Barcelona (cuentros, disfraces, canto, títeres, danza, contacto, expresión…) y otras entidades.

En 1994 recibí en esta escuela mi primera formación en psicomotricidad de la mano de Iolanda Vives y Kathy Homar. Ya no me desligué de ella ni de los profesionales que en ella conocí. Cada poco, casi cada año, tomo pequeñas decisiones respecto al rumbo a seguir en mi proyecto, qué parte puedo ampliar y nutrir más y cuál puedo recortar si ya tengo suficiente… Amparo, que me veía hacer esto desde fuera, nombraba mi recorrido profesional como una jardinera, donde diferentes plantas son cuidadas, abonadas, podadas… “riegas ahora aquí, ahora más allí”… de ahí surge la idea del portal de mi página web.

Cada vez me interesa más la persona con menos edad, cada vez me interesa más saber de ella, para situarme y para respaldar a la persona adulta que la cuida y acompaña. Cada vez me interesan más los primeros momentos de vida, la calidad de esta primera interacción, el apego, la vinculación y qué factores la pueden facilitar o entorpecer.

Honestamente comprometida con una búsqueda de la coherencia entre lo que hago, pienso, digo, siento y propongo… siempre aprendo. Atenta y dispuesta, en estos años he descubierto que el bienestar de la criatura depende en gran medida de la calidad de las interacciones con las personas que la cuidan.

Desde mi infancia hasta la actualidad he encontrado personas que trataban a las que eran más pequeñas con la consideración debida. Así, con 3 años quedé impresionada y afectada de por vida por los buenos tratos de Pilar, la titiritera. Con 16 me admiró El Silvo Vulnerado y Santiago Frago, que trajeron la poesía y la sexualidad a nuestro instituto y, ya de paso, un soplo de aire fresco que nos atravesó. Tuve profesores memorables, como “el literato”, quién respondió nuestras cartas adolescentes durante años. Un artista en la familia, Ramón Lombarte, me ofreció palabras que me ayudaron a mirar “entorna los ojos para mirar el futuro … porque desgraciadamente no todo es verdad, pero se pueden construir castillos con un simple sueño”. También con él cultivé una relación epistolar sin la que jamás me habría autorizado a pisar un laboratorio de fotografía ni un escenario de teatro, pasiones que me alimentaron y que impregnaron mi profesión.

Humanizar el tiempo y el espacio educativos, humanizar las relaciones en el entorno escolar, traer la mirada al cuerpo – acción – expresión – interacción – emoción – pensamiento, tanto de las criaturas como de los profesionales, sensibilizar a las propias experiencias (de las adultas) y las huellas que nos dejaron, para poder atender en condiciones a las ajenas (de las criaturas), son propósitos con los que me siento íntima y profundamente comprometida.